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Cuando el frío es el problema: diseño de velas secas en instalaciones de rociadores

Cuando el frío es el problema: diseño de velas secas en instalaciones de rociadores

Un desafío para la protección contra incendios
Los almacenes frigoríficos representan uno de los entornos más exigentes para el diseño de sistemas de protección contra incendios. Temperaturas inferiores a -20 °C, grandes volúmenes de almacenamiento y elevadas concentraciones de producto convierten estas instalaciones en un desafío técnico para proyectistas, instaladores y mantenedores. En este escenario surge una cuestión fundamental: ¿cómo proteger mediante rociadores una zona en la que el agua puede congelarse antes incluso de llegar a descargarse?

Aunque las bajas temperaturas pueden hacer pensar que el riesgo de incendio es reducido, la realidad es que estas instalaciones concentran grandes cantidades de producto, embalajes y materiales combustibles cuya pérdida podría tener un importante impacto económico y operativo.

Una de las soluciones más empleadas consiste en la instalación de velas secas (dry sprinklers), dispositivos que permiten ubicar el rociador dentro de la cámara frigorífica mientras el agua permanece en una zona protegida frente a la congelación. Su utilización está ampliamente extendida en instalaciones frigoríficas donde resulta necesario compatibilizar las exigencias de protección contra incendios con condiciones ambientales extremas.

Anatomía de una vela seca
Aunque externamente se asemeja a un rociador convencional, una vela seca incorpora un vástago prolongado y una válvula de sellado que permiten mantener el agua fuera de la zona sometida a temperaturas de congelación. Cuando el bulbo térmico alcanza su temperatura de actuación, el mecanismo interno se libera permitiendo el paso del agua hacia el rociador instalado en el interior de la cámara frigorífica.

Esta solución permite combinar las ventajas de una red húmeda con la protección necesaria en ambientes sometidos a temperaturas bajo cero.

El marco normativo
La utilización de velas secas está contemplada por los principales estándares empleados en España para el diseño de sistemas de rociadores automáticos, entre ellos NFPA 13, las fichas técnicas de FM y la UNE-EN 12845. La selección y montaje de estos dispositivos debe realizarse siempre conforme a los criterios establecidos por la normativa aplicable y las instrucciones específicas de cada fabricante.

Anatomía de un rociador de vela seca
Anatomía de un rociador de vela seca

Diseño en función de la temperatura
La temperatura a la que estará expuesto el rociador determina las características dimensionales necesarias para garantizar el correcto funcionamiento del conjunto. Para ello deben tenerse en cuenta aspectos como la temperatura interior de la cámara, el espesor del panel aislante, la posición de instalación y los criterios establecidos por el fabricante.

Los fabricantes proporcionan tablas de selección específicas que relacionan estos parámetros con las dimensiones mínimas requeridas para cada aplicación. Una correcta interpretación de esta información resulta fundamental durante la fase de diseño.

Asimismo, debe considerarse el espacio libre exigido entre el deflector del rociador y el almacenamiento, de modo que se mantengan las condiciones necesarias para una descarga eficaz y el cumplimiento de los requisitos normativos.

Qué ocurre cuando se instala mal
Las bajas temperaturas no perdonan los errores de diseño o ejecución.

Cuando parte de la instalación con agua queda expuesta a la zona refrigerada o situada en posiciones no previstas para este tipo de soluciones, pueden aparecer fenómenos de congelación que comprometan la operatividad del sistema.

Durante la ejecución de este tipo de proyectos es habitual identificar visualmente el comportamiento térmico del conjunto. En instalaciones correctamente ejecutadas puede apreciarse condensación sobre determinados elementos expuestos al gradiente térmico, mientras que la tubería permanece en condiciones adecuadas de servicio.

El error más habitual: conectar mediante un codo
Uno de los aspectos más importantes durante el montaje de estos dispositivos es la ejecución de la conexión hidráulica.

La válvula de sellado situada en el extremo interior de la vela seca sobresale respecto al accesorio de conexión. Esta característica obliga a prestar especial atención al elemento elegido para realizar la unión con el ramal de alimentación.

Una selección incorrecta puede provocar interferencias mecánicas durante la apertura del mecanismo interno, afectando al funcionamiento previsto del dispositivo y comprometiendo la descarga de agua. Por este motivo resulta imprescindible seguir las indicaciones de instalación definidas por el fabricante.

Evolución e innovación
La creciente demanda de protección en almacenes frigoríficos ha impulsado el desarrollo de nuevas soluciones adaptadas a diferentes necesidades operativas.

Actualmente es posible encontrar rociadores secos tipo montante, modelos ESFR para almacenamiento de alta densidad, soluciones regulables en altura, configuraciones mediante latiguillos flexibles y diseños híbridos que combinan elementos rígidos y flexibles para facilitar la instalación.

Esta evolución ha permitido ampliar significativamente las posibilidades de aplicación de estos dispositivos en instalaciones logísticas cada vez más complejas y exigentes.

Conclusiones
Las velas secas constituyen una solución fiable y ampliamente implantada para la protección de almacenes frigoríficos. Sin embargo, como ocurre con muchos elementos de los sistemas de protección contra incendios, su rendimiento depende en gran medida de que los detalles de diseño e instalación se resuelvan correctamente desde las primeras fases del proyecto.

Francisco Tamaral · Departamento de Ingeniería Iberext