
El pasado fin de semana, entre el 20 y el 22 de octubre, tuvo lugar el tradicional viaje anual de Iberext, una merecida escapada para celebrar logros y metas alcanzadas durante el año y expresión de reconocimiento por el buen trabajo realizado para aquellas personas que cumplieron con los exigentes requisitos que se marcaron a principios de año.
En esta ocasión, el destino elegido fue San Sebastián (Donosti), encantadora ciudad que combina atractivos naturales, culturales y culinarios de alto nivel.
Acompañados por nuestras parejas, pudimos disfrutar de la belleza de su costa, su rico patrimonio histórico y su excepcional gastronomía en una experiencia enriquecedora y memorable.
El viaje comenzó a primera hora del viernes, con salida desde diferentes puntos del país, dado que al viaje acudieron compañeros y compañeras de Cádiz, Barcelona, Ciudad Real, Valladolid y Madrid. A la hora prevista llegamos al hotel NH Collection Aránzazu, donde nos hospedamos y disfrutamos de todo tipo de comodidades.
Tras hacer el “check in”, dejar las maletas y el momento “besos y abrazos” con nuestros compañeros de delegaciones, nos perdimos -bien abrigados- por las calles del casco histórico de San Sebastián para descubrir su extraordinaria oferta gastronómica.
Entrada la noche, sin salir del hotel, disfrutamos de cóctel de bienvenida, cena de gala y “bailoteo”, una celebración bien merecida y muy divertida en la que compartimos anécdotas, experiencias y coleccionamos un sinfín de buenos momentos.
Comenzamos el sábado con una experiencia gastronómica y cultural única, visitando, en la localidad de Astigarriaga, la sidrería Petritegi. Una «sagardotegi» con 500 años de historia que debe su nombre a la casa de Petri, pues el donostiarra Petri De Igeldo (Pedro) dio la orden de construir este edificio tan característico de Guipúzcoa.
Nos recibieron con un “Aurresku” -tradicional danza vasca- para posteriormente explicarnos detalladamente el proceso de elaboración de la sidra y su importancia cultural en la sociedad vasca. También pudimos conocer su historia y su evolución hasta su 5º generación que dirige actualmente la sidrería.
El momento más especial llegó con el ¡txotx!, ritual gastronómico en el que se abre la kupela (barril) y los comensales pueden acercarse a escanciar su propia sidra. Esta palabra tiene su origen en el palo que tradicionalmente servía para cerrar el agujero del barril.
En un ambiente acogedor y festivo degustamos un sensacional menú tradicional regado con sidra elaborada a partir de manzanas autóctonas.
Por la tarde, continuamos respirando la magia de la ciudad. Subimos al Monte Igueldo a través de su funicular, uno de los más antiguos de España que comenzó a operar en 1912. El Parque de Atracciones ya estaba engalanado con motivo de Halloween y misteriosas criaturas danzaban por el mirador al son de música tradicional vasca.
También tuvimos tiempo para visitar el Palacio de Miramar, la Catedral del Buen Pastor y redescubrir el caso antiguo. Los accesos al Peine del Viento se encontraban cerrados como medida preventiva por el temporal de viento y fuerte oleaje.
El domingo regresamos a nuestras ciudades de origen con una marcada sonrisa dibujada en el rostro y una enriquecedora y satisfactoria experiencia en nuestra mochila.
Recargamos la batería de la motivación al 100% y el espíritu revitalizado para afrontar los desafíos de final de año con renovado entusiasmo y determinación.