
El sábado 24 de mayo, compañeros de Iberext organizaron una Jornada Cultural Gastronómica en la que nos sumergimos de lleno en la riqueza cultural de la capital, recorriendo algunos de sus principales centros culturales y, cómo no, dándole buen uso al tenedor.
La ruta arrancó puntual a las 10:00 h en las puertas del Espacio Cultural CentroCentro (sí, un sábado por la mañana, con toda la épica que eso conlleva). Visitamos su impresionante edificio modernista y subimos a su torre para admirar Madrid desde las alturas, como auténticos vigías del buen gusto. Allí recorrimos exposiciones de artistas como Mar Solís y Almudena Lobera, que nos dejaron con la ceja arqueada y el alma un poquito más artística.
A unos pasos -literalmente, cruzando el paso de cebra con más historia por metro cuadrado- nos adentramos en la exposición La Tiranía de Cronos, en el Banco de España. Una cuidada colección de relojes servía como telón de fondo para los retratos realizados por Annie Leibovitz al rey Felipe VI, la reina Letizia y el exgobernador Pablo Hernández de Cos.
Continuamos la travesía por la Gran Vía hasta el Espacio Fundación Telefónica, ese “primer rascacielos de Madrid”, una de las joyas de la arquitectura de principios del siglo XX. Recorrimos su exposición permanente Exponencial. De analógicos a digitales, además de Ecos del Océano, una propuesta donde ciencia, tecnología, arte y creatividad se unen para incitar a la reflexión sobre la responsabilidad de las personas con el medio ambiente. La guinda la puso Jaume Plensa, cuyas esculturas nos dejaron tan callados como impresionados.

Por falta de tiempo -y exceso de ganas de comer- dejamos para otra ocasión la Sala Alcalá 31 y el Espacio Cultural Serrería Belga, y pusimos rumbo directo a Los Mundos de Alicia, en CaixaForum. Una exposición que demostró que Alicia no solo cayó por una madriguera, sino también en el corazón de la cultura pop y literaria.
La parte “gastro” de la jornada llegó en el Mercado de Antón Martín. Allí, entre el graffiti de la Isajoyo, del artista Fin DAC, e ingredientes del mundo, dimos buena cuenta de las gildas de La Consentida Doré, los torreznos del Latazo, las tortillas y tartas de queso de La Caracola, y manjares internacionales que nos hicieron “rodar” felices por los pasillos del mercado.

Después de llenar el estómago (y el alma), cada quien “eligió su propia aventura”, cual libro de Timun Mas: unos se dejaron llevar por el vapor del Museo del Ferrocarril en el Mercado de Motores, y otros por el aroma de flores y moda en la calle Jorge Juan, en el Mercado de las Flores de Vogue.
La jornada gastronómica y cultural en Madrid no solo ha sido una celebración de sabores y tradiciones, sino también un espacio de encuentro, aprendizaje y disfrute compartido. Una muestra más de que la capital sigue siendo un crisol vibrante donde la cultura y la cocina se abrazan para ofrecer experiencias inolvidables.
En resumen, esta jornada cultural y gastronómica no ha sido solo un planazo: ha sido un viaje exprés por lo mejor de Madrid, aliñado con risas, curiosidad y buena compañía. Y sí, repetiremos. Porque donde hay arte, comida y ganas de pasarlo bien, siempre hay un “¡hasta la próxima!”.


















